¿De qué se ocupa el servicio de Neuropsicología en AGDEM?
* Objetivos generales:
Intervención específica sobre las secuelas cognitivas asociadas al curso de la enfermedad.
Estas alteraciones pueden ser numerosas y variadas, e implícitas al curso evolutivo de la enfermedad y/o a las variantes de la misma. Todo ello requiere un tipo de intervención adaptada e individualizada al caso en particular. Las principales alteraciones cognitivas que pueden aparecer son:
- Dificultades en el sistema atencional como problemas para mantener el foco atencional o la concentración en tareas o para seguir conversaciones.
- Problemas de memoria, relacionados con dificultades para recordar información reciente o para aprender hechos nuevos.
- Dificultades y disminución en la velocidad del procesamiento de la información, aumentado el tiempo de respuesta o de reacción. Produciendo una sensación de enlentecimiento al pensar.
- Problemas en las habilidades de planificación y organización de la secuencia de pasos para completar una tarea.
- Cambios en las habilidades de razonamiento y en la capacidad para resolver problemas o realizar inferencias.
- Déficits en la fluidez verbal como la presencia de dificultades para encontrar o acceder a las palabras correctas, así como para expresar los pensamientos de manera clara.
Prevención del deterioro cognitivo asociado a perfiles crónicos en los que la intervención se centra en rehabilitar las funciones afectadas por el curso progresivo de la enfermedad, proporcionando estrategias para mantener y compensar las posibles dificultades que puedan surgir.
Psicoeducación y orientación a los pacientes y familiares sobre la afectación cognitiva asociada con la esclerosis múltiple, así como con las limitaciones presentes en el funcionamiento cotidiano, lo que puede ayudar a establecer expectativas realistas y un plan de tratamiento acorde con las necesidades e intereses de la persona afectada.
Desarrollo de Psicoterapia Individual.
Desarrollo de Psicoterapia Grupal
Metodología
Exploración del motivo de consulta: a partir de un primer análisis, se identifica la naturaleza del problema y se establece el orden de prioridades de la persona que solicita tratamiento. Del mismo modo, se aclara y resuelve cualquier duda con respecto al proceso.
Evaluación cognitiva: se administra un protocolo de pruebas neuropsicológicas estandarizadas y diseñadas para conocer el estado actual de las funciones cognitivas e identificar posibles déficits (problemas de memoria, atención, funciones ejecutivas, lenguaje, habilidades visoespaciales, etc.)
Elaboración de un plan de intervención y seguimiento: se diseña un programa de tratamiento basado en unos objetivos, que son establecidos de manera conjunta con el/la usuario/a según las dificultades objetivadas en la etapa de evaluación y a sus intereses y necesidades. El fin último, es mejorar el rendimiento en tareas y actividades cotidianas, utilizando herramientas de intervención que sean variadas, innovadoras, ecológicas y motivadoras para la persona.
Valoración del proceso de tratamiento y monitoreo de los cambios: a través de un seguimiento regular del estado del usuario/a, adaptando tanto las intervenciones como los objetivos planteados.